Mensaje Día Mundial en Memoria de las Víctimas de Tráfico

El pasado 19 de noviembre de este año 2017, Monjes Budistas Sakya Tashi Ling fue invitado a participar en la Conmemoración del Día Mundial en Memoria de las Víctimas de Tráfico. En dicho evento, se realizó una lectura reflexiva, basada en la interpretación filosófica budista, donde se abordaba la importancia de los valores y la construcción de una mejor humanidad o sociedad.,

Deseamos agradecer a la dirección del evento su invitación, su trato y su atención y, sobre todo, agradecerles a todos los asistentes al evento, a los presentes (por su asistencia) y a los ausentes (presentes en el recuerdo), la enseñanza que ellos nos proporcionaron a nosotros, pues, fueron ellos, mediante su ejemplo, los que mostraron que la fuerza, la entereza, el cariño, la atención, la comprensión, la compasión, el esfuerzo, el coraje y la solidaridad residen, independientemente de la religión que se profese, en el corazón de todas las personas.Con ilusión me dirijo a todos vosotros un año más desde esta plataforma que se mantiene año tras año con esfuerzo y cariño por parte de sus integrantes.

 

Monestir del garraf, 19 de novembre del 2017
 

Agradezco vuestra presencia y agradezco enormemente el esfuerzo de todos aquellos que participáis en este proyecto que ya es una realidad firmemente asentada en nuestra sociedad.

Proyectos de carácter trascendente, son cada día más necesarios en una sociedad que, debido al incremento de sus obligaciones y necesidades, opta en su mayoría y cada vez más, por una vida rápida y en alejamiento de la reflexión sobre los valores de nuestra trascendencia.

El ser humano falto de estos valores, no dudo que podrá avanzar en muchos campos del conocimiento, pero si la meta del ser es encontrar una felicidad duradera y amplia, está demostrado ya en estos momentos que ese no es el camino a seguir.

Tenemos una enorme cantidad de comodidades que nos distancian de aquellos que nos precedieron, pero continuamos inmersos en la insatisfacción constante del sufrimiento, de las necesidades cada vez mayores y más costosas, de las separaciones de los queridos, de la convivencia obligatoria con aquellos que no deseamos, etc..

Nuestra vida se consume en la persecución de mayor bienestar que confundimos con felicidad y cuando llegan los momentos de la madurez nos empezamos a dar cuenta del enorme tesoro de tiempo y esfuerzo que hemos dedicado a objetivos equivocados.

Nuestra paz interior que proviene de la reflexión e introspección en los valores más nobles que podemos alcanzar, que sin duda proviene de un esfuerzo en ejercitar esos valores y ponerlos al día, no solo en nuestra mente sino en nuestras acciones cotidianas y en nuestras relaciones con nuestro entorno, esa paz interior es el verdadero objetivo que debemos tener para una vida satisfactoria y para una muerte excelente.

Aquí, en esta asamblea, sabemos bien de lo efímera que puede ser la vida. Sabemos bien, por cercanía, de cómo pueden truncarse de repente unas aspiraciones y sabemos bien, que huella dejan esas aspiraciones después de truncarse.

De aquellos que nos faltan atesoramos su cariño, su bondad, su amor, su dedicación a la construcción de valores positivos, de valores de unión, de solidaridad, de hermandad. En el dolor de su perdida nos aferramos a sus caricias, a su amor, a su compasión, a su destreza en unir, en recomponer, en aliviar. Recordamos su trascendencia, todo aquello que fueron capaces de hacer en la construcción de una mejor humanidad o sociedad.

Ellos viven en nuestro recuerdo, gracias a sus valores.

Sabiendo esto y sabiendo que el momento de la muerte es incierto aunque la muerte es segura, podríamos meditar unos instantes en una sola frase:

¿Cómo deseo ser recordado por los míos cuando falte?

Cuando llegue el necesario accidente de la muerte, ¿cómo desearía ser recordado?, ¿por quién me gustaría estar acompañado?, ¿cuál desearía que fuera mi legado?

Y a continuación.

¿Cómo debe ser mi vida para obtener esos resultados?

Abracemos hoy, aquí, el recuerdo positivo de los que nos faltan, pero aprovechemos su recuerdo para proyectarnos y proyectarlos hacia el futuro en esa idea de nuestra contribución, de nuestra pequeña contribución, para la obtención de un mejor futuro verdadero.

Mi bendición y cariño

Jamyang Tashi Dorje Rinponche

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